Leer poesía

Yo quería leer poesía.
Te lo juro, Charles,
me apetecía.
La fiebre me postró
una vez más
y sólo quería leer
un buen puñado de poemas.
Pero, Charles,
tuviste que escribir una carta.
Me has jodido la noche.

Epílogo

Gracias. Gracias a ti,amor,
que me enseñaste rincones desconocidos,
al aire libre y en tu interior,
y me hiciste ser más feliz, porque sabías
lo que me gustaba.
Gracias por la cerveza fría,
por los dulces de chocolate y nueces,
por el queso que no me gusta,
y la guerra contra los crips, que engordan.

Gracias por mostrarme el descansillo de tu casa,
donde tanta veces y al menor ruido
me puse la camiseta.
Por esos "por aquí no, que me da vergüenza"
por cogerme la mano mientras afrontas,
con la mayor naturalidad, esta situacion tan extraña.
Por no aguantar mucho tiempo que te mirara,
y por formar ya parte imborrable de mi vida,
Gracias

Vuelos regulares

Es mejor así, suavemente.
No te das cuenta pero... es mejor así.
Claro que es culpa tuya, pero
una vez más, haré aterrizar el avión
suavemente, suavemente,
como a mi me gustan las cosas,
por mi, no por ti, pero a la vez
volverás a sacar usufructo de mis acciones
y aun así, no me importa, porque
lo haremos suavemente, como a mi me gusta
y sin esfuerzo para ti, como a ti te gusta,
que siempre tengo en cuenta cómo te gusta
que hagan las cosas por ti, suavemente.

Poesía Urbana (y algo de demagogia)

Monstruo mesiánico

Tiemble el cielo y las alturas
vuelen los pájaros despavoridos
de los árboles
y huyan los viandantes de esa sinuosa
calle de barrio antiguo,
que ha llegado al que algunos (y algunas)
llegarán a desear como a un dios menor
que crece e intimida
a aquel que tantos nombres se le dio.

Viene rebosando luz y fuerza
(los perros lo perciben y ladran,
los gatos suben a los tejados,
los canarios fuerzan sus jaulas)
con un fin único y abarcando todo,
dispuesto a castigar a aquellos
que sin respeto lo cubrieron con lodo de río,
despreciando lo que no supieron ver (y lo tenían delante),
pero también perdonando, y enseñando a vivir.

Rezuma furia y amor, amor furioso.
Ama la naturaleza y a su llamada más visceral,
la ama con un odio infinito,
mayor o incluso igual
que la pasión que siente por ella.
Y capaz de acabar con el mayor de los mortales,
y la menor de ellos, levanta el dedo pulgar,
Octavio ataviado de purpura y oro,
y con el aplasta la mosca
que revolotea hace horas sobre su café.

Pequeño laboratorio poético

Proyecto de poetisa de ojos verdes
me llamas mientras te alejas
como siempre que vienes
a no muchos metros de mi casa.
Y allí, donde el frío cala los huesos
(culpa de la sierra)
y la nieve en las cumbres
invita a quedarse en la cama,
los intentos fallan, fallan...
siempre fallan.

Pero es que hasta las bacterias
se dan cuenta que esa mirada
de ojos verdes atentos a su evolución,
enmarcan una sonrisa tintineante
un espíritu inquieto y curioso
un corazón tierno como fuerte que es
y sueño a partir de las diez.
Y si las mismas bacterias lo saben
¿Cómo quieres que se concentren
y evolucionen como debieran?
Es...imposible.





Primeros aromas de otoño

Hoy he salido del trabajo cansado, como suelo salir últimamente. Cien kilómetros me separaban de casa, pero no importaba, lo peor había pasado ya y conforme me acercaba al coche el olor a lluvia, a tierra empapada por las gotas no lejos de allí comenzó a reavivar mi espíritu un tanto mustio después del trabajo a contrareloj. Me monté en el coche y, habiendo desaparecido ya el calor estival, bajé la ventanilla. El aire fresco, con aroma de primeras aguas fundiéndose con la tierra, me acarició la cara. Fui despacio através de las calles que me conducían a la nacional 502. Sintonicé, sin prestar mucha atención al dial, una emisora (esa que suelen poner snobs, progres o guays que se precie, y que evito con fecuencia). Una canción de Jim Carroll comenzó a entretejer el momento, mi momento como una banda sonora. No aceleré cuando me incorporé a la nacional, ni a pesar de que los coches que me seguían hicieran ostentación de sus faros y claxons ¡Qué se jodan! No pensaba acabar con un momento real, único, especial (de los que no han abundado en esta última época) con un pisotón de acelerador. Con las ventanillas aun bajadas, me rondaba la idea de desviarme hacia un lugar por explorar ¡Qué emocionante! ¡Volver a explorar el mundo sin planes previos! Pero tendría que ir acompañado, compañía femenina, por supuesto. Unos ojos verdes que leyese el mapa de carreteras y también el mapa de mi cara con sus manos, mientras conduzco, y jugueteara con sus manos en mi pierna derecha, cambiando sin querer las marchas con su codo. Sólo pararía en gasolineras solitarias, con una cafetería de mesas pequeñas y sillas retro un tanto incómodas, en las que servirían café cargado y donuts blancos y de chocolate. Una cámara reflex me retrataría con ella, también sólo junto a mi coche, al atardecer, y captaría su mirada de ojos verdes mientras sonrie y me pide con cara de falsa ingenuidad que ponga otro disco de Jim Carroll y le repita ese poema de Ginsberg que aprendí de memoria cuando vivía en Ipswick, el que comenzaba

Stand up against governments, against God.
Stay irresponsible.
Say only what we know & imagine.
Absolutes are Coercion.
Change is absolute.
Ordinary mind includes eternal perceptions.
Observe what’s vivid.Notice what you notice.
Catch yourself thinking.
Vividness is self-selecting.

Y yo sólo recordaría

Savour vowels, appreciate consonants.
Subject is known by what she sees.
Others can measure their vision by what we see.
Candour ends paranoia.

Subo la ventanilla, Jim Carroll ya no suena en la radio, pero si en mi cabeza...y el olor a tierra mojada continúa en mi nariz.
Ya es otoño.

Collage

Yazco sobre los infinitos trozos de papel
de las fotos que me regalaste
pintadas con el carmín de esa barra
que dejaste olvidada en el bolsillo de mi chaqueta
(y yo no suelo usar chaqueta).

Yazco extenuado, roto, hundido,
por no tener más fuerza para odiarnos a ti y a mí,
pero sobre todo a ti
y me siento perdido por no encontrar
nada más tuyo que destrozar
pues sólo destrozarte la vida sería lo justo.

Tal vez la cerveza o las quinielas no acertadas
hayan aumentado mi extenuación, mi ruptura
mi profundidad, profunda, cada vez más profunda
de odio y cólera no contenida contra
todo aquello que creí significar "algo"
y que quedó en nada,
porque tal vez no querían significar nada.

Y meto mi mano en tu pequeño guante
el que creíste perder en mi coche,
o en mi cama, y que apareció en mi mochila
que me acompañó en tantos viajes
que no hice contigo.

Tiempo habitual

mis relaciones habitualmente duran
dos años y medio
con guerras
inflación
desempleo
alcoholismo
apuestas
y mis propios nervios degenerados
creo que lo hago bastante bien.

Fragmento extraido del poema Si, de Charles Bukowski