Contraataque

Puedo acabar con todos vosotros,

chica que compartió mi vino, en una tarde-noche

bajo los naranjos que se desnudaron

no hace mucho tiempo

de su azahar,

amigo del que no espero nada,

al que espero en esencia,

y en presencia,

con nuestra propia imperfección

que nos hace intimamente únicos,

mirada de ojos verdes presente en mil lugares,

que me sumerges en el vacío,

sólo tus ojos,

y un silencio,

poeta atacado por sus propios fantasmas,

recibiendo castigo injusto como la misma vida,

consciente de que mañana tú maltratarás

cualquier ideal de justicia

y recibirás las saetas

que ahora arrojas con amargura e ira.

Puedo acabar incluso contigo,

chica sonriente de rubios tirabuzones.

no te dejaré vivir con el recuerdo

de ese estremecimiento que sentiste

cuando te rodeé la cintura

en nuestra última despedida.

Podría rasgar estás páginas y echarlas al fuego

y crear el más bello suicidio colectivo

antes de acabar esta cerveza,

que no consigue amainar

este dolor en la pierna.

que me postra inmóvil en una habitación

ya demasiado conocida.

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