Es hora de hablar [..] de la verdad como forma de violencia,
del dolor y de la inocencia,del infinito entre tus brazos
y de los límites de mi cuerpo y el regateo de mi ficción,
pura ficción.
Enrique Búnbury, Las Consecuencias
Pauline se mueve entre la gente,
Pauline mira a ambos lados y sonríe.
Pauline tiene un novio y tres amantes
sin tener la mirada de Brigitte Bardot.
pero con dos cielos tristes
que me secuestran la mirada
mientras me coge las manos
o hace que le coja yo las suyas
para bailar,
bailar y acercar su cuerpo al mío
y susurrarme al oido con acento francés
palabras ininteligibles y seductoras,
regaladas con una mirada
tan significativa como prohibida.
Pauline se retira, y saca la mano de mi bolsillo.
Pauline mira a ambos lados y sonríe
y la tinta del papel mancha mi mano.
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