¿Por qué me insultas tanto?
¿Por qué no te gusta cómo soy?
Deja ya de aconsejarme,
que es lo que más odio en este mundo.
Recuerdo cuando me sugerías un viaje
a Barbados, siempre Barbados, o a Sudafrica.
Me ilusionabas, a pesar de mi pobre pecunio.
Pero, de repente, ya no te satisfacía
y me sugeriste tomar Viagra
(a un novio que tenias le iba muy bien).
Después me insistías
en que aprendiese inglés
tras vivir dos años en Sussex.
Siempre pensé que era buen cocinero
pero no, tenía que aprender a hacer sushi,
rollitos de primavera e, incluso, maná del cielo
¡Y en sólo una semana!
Comencé a tenerte un gran recelo
al recibir la foto
de un alargador de pene sueco
y descuentos para un crecepelo.
Querrías que diera la talla en las citas
que me preparabas con nativas camboyanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario