Primeros aromas de otoño

Hoy he salido del trabajo cansado, como suelo salir últimamente. Cien kilómetros me separaban de casa, pero no importaba, lo peor había pasado ya y conforme me acercaba al coche el olor a lluvia, a tierra empapada por las gotas no lejos de allí comenzó a reavivar mi espíritu un tanto mustio después del trabajo a contrareloj. Me monté en el coche y, habiendo desaparecido ya el calor estival, bajé la ventanilla. El aire fresco, con aroma de primeras aguas fundiéndose con la tierra, me acarició la cara. Fui despacio através de las calles que me conducían a la nacional 502. Sintonicé, sin prestar mucha atención al dial, una emisora (esa que suelen poner snobs, progres o guays que se precie, y que evito con fecuencia). Una canción de Jim Carroll comenzó a entretejer el momento, mi momento como una banda sonora. No aceleré cuando me incorporé a la nacional, ni a pesar de que los coches que me seguían hicieran ostentación de sus faros y claxons ¡Qué se jodan! No pensaba acabar con un momento real, único, especial (de los que no han abundado en esta última época) con un pisotón de acelerador. Con las ventanillas aun bajadas, me rondaba la idea de desviarme hacia un lugar por explorar ¡Qué emocionante! ¡Volver a explorar el mundo sin planes previos! Pero tendría que ir acompañado, compañía femenina, por supuesto. Unos ojos verdes que leyese el mapa de carreteras y también el mapa de mi cara con sus manos, mientras conduzco, y jugueteara con sus manos en mi pierna derecha, cambiando sin querer las marchas con su codo. Sólo pararía en gasolineras solitarias, con una cafetería de mesas pequeñas y sillas retro un tanto incómodas, en las que servirían café cargado y donuts blancos y de chocolate. Una cámara reflex me retrataría con ella, también sólo junto a mi coche, al atardecer, y captaría su mirada de ojos verdes mientras sonrie y me pide con cara de falsa ingenuidad que ponga otro disco de Jim Carroll y le repita ese poema de Ginsberg que aprendí de memoria cuando vivía en Ipswick, el que comenzaba

Stand up against governments, against God.
Stay irresponsible.
Say only what we know & imagine.
Absolutes are Coercion.
Change is absolute.
Ordinary mind includes eternal perceptions.
Observe what’s vivid.Notice what you notice.
Catch yourself thinking.
Vividness is self-selecting.

Y yo sólo recordaría

Savour vowels, appreciate consonants.
Subject is known by what she sees.
Others can measure their vision by what we see.
Candour ends paranoia.

Subo la ventanilla, Jim Carroll ya no suena en la radio, pero si en mi cabeza...y el olor a tierra mojada continúa en mi nariz.
Ya es otoño.

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