La falta de respuesta a mi sms,
olvidado en tu bandeja de entrada,
dibuja por fin una sonrisa
en mi boca atrofiada por las muecas
y el sabor a café amargo
(tú te encargabas de comprar el azúcar).
Tú indiferencia en la cola del "Under"
por fin consigue una cálida emoción
como la de aquellas botas de ocho años
metidas en el charco
que me prohibieron explorar.
Ayer te despediste de mi dos veces,
confundiendo mis labios con mis ojos,
besándome como no querías hacerlo,
(perdimos una bonita oportunidad ¿Verdad?)
producto del vino adulterado,
me comentaste más tarde.
El café amargo me esperaba en casa
sin humear, sin apenas aroma,
sombreando de nuevo mi sonrisa,
la que me acompaña cada vez
que me ignoras en el chat.
(Y aun me encanta el vuelo de tu vestido cuando andas)
1 comentario:
me gusta como escribes Paco....
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