No soy tan loca como creen
ni tan cuerda como tu esperas.
No tengo edad para dar un paso atrás
ni madurez para dejar de correr hacia delante.
No me pidas que no tenga
ojos sólo para tus labios,
que juegan conmigo
como mis ojos lo hacen contigo,
ni estremecerme si algún día
me mesas un mechón ondulado.
No tengo miedo a equivocarme,
pues aun no he pensado
que todo irá finalmente mal, muy mal.
Soy muy joven para saber
que es deleitarse en la amargura.
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