Yo he conocido a muchos artistas
o sólo unos pocos
pero, la verdad,
los odio.
Son pequeñas constelaciones
con un agujero negro
lleno de pelusa
que les impide oler
el sudor de los demás mortales.
Yo he conocido a algún artista,
o me lo han contado,
que lleva sequito con pajes,
doncellas y lacayos que
corren al desmayo de su señora.
He visto artistas que
han follado la ternura
y el afecto ofrecido sin precio
y luego han retorcido su talón
sobre los pies con los que comparten cama.
Conocí a una diva que no soportaba
que sus damas de compañía
charlaran con sus apuestos amantes
y fingían enfermedad, dolor
y una honda preocupación vacía.
Alguien les contó una vez
que ser artista es hablar con el pincel,
la pluma o el vibrar sonoro
en una atmosfera respirable,
y decidieron sacar a pasear su cobardía
y extenderla por toda la tierra
violando la integridad
de sus congéneres,
que somos sus iguales,
aunque se nieguen a aceptarlo.
Y si quieres una explicación
lee mis poemas, mira mis cuadros
o pon tus manos en mi última escultura.
Hermoso lenguaje para la humanidad
cruel idioma para el ser humano.
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