Diferentes tipos, diferentes personas
Ya ha llegado mayo...y un tengo los jerseys colgados en mi armario...No sé, me resulta extraño haber llegado tan rápido (y eso que 60 minutos sigen siendo un minuto, sesenta minutos un hora, veinticuatro horas un día y así sucesivamente hasta que nuestro banco nos regala otro calendario por navidad). En diecisiete días de mes me he dado cuenta de que mayo es un mes muy, muy especial. Son treinta y un días para el que le gusta pasear por el día, para la que no sale porque le pica la nariz o para el que sale con mascarilla y gafas de sol, porque la casa es para dormir y, a veces, comer. también es para el que se pasa por el hospital en plena madrugada para recoger a sus amigos y tomar una cerveza, o para la que se encierra a estudiar porque en ello le va la vida, su vida. También es un mes propicio para el amante de las flores, la amante de la música o para el que se va durmiendo por las esquinas mientras el resto festeja (producto del sueño o, tal vez, las bebidas espiritosas/fermentadas). Es tiempo de discotecas para maduritos, terrazas de ambiente mestizo o patios llenos de gente, incluso para planes con tus amigos o decisiones a la flor de cada uno. Mes de tirantes (tirantas los llaman los sevillanos) y falditas (sí, lo admito, me gustan), camisetas de manga corta igual que los pantalones y la primera arenilla entre los dedos. Tiempo de empezar y tiempo de acabar...y tiempo de continuar, eso es seguro. Y es que mayo, es eso, mayo. Tal cual.
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