Cold coffee, freezing mint

Me pedí un café poco cargado con un azucarillo, como a ti no te gusta ,que me ayudara a explorarte por dentro. Solo sería un momento, una exploración inicial, de rutina, rápida, no aséptica, porque cualquier acercamiento a ti no puede dejar indiferente. Comencé por el principio, desconozco si el principio eran los pies o la cabeza ¿O sería un principio temporal? No lo sé, pero quería entrar dentro de ti un poco. Había tiempo, días, incluso semanas para ello. Las líneas que trazaste y que te trazan me atraparon, y no por su contraste con el fondo blanco. Eran trazos bellos, impactantes, crípticos y, a la vez reveladores. Te iba reconociendo, analizando y, grata sorpresa, disfrutando. Nunca me había ocurrido algo así, al menos no con una mujer española (quiero recordar a una tal Emily. Pero ya quedó muy lejos) y en una exploración rutinaria. Aun así el café ya estaba frío, más de lo que a mi me gusta. Necesitaba algo caliente para continuar esta breve investigación, poca cosa, no pensaba dedicarle mucho tiempo hoy, había tiempo, pero la mitad del trabajo estaba hecho y la tetera de mi menta poleo fue servida a mi izquierda... ¿Cuándo? ¿Quién...la ha traído? Me resultas fascinante, tanto como para que merezca la pena tomarme una infusión helada por un atardecer de otoño. Ahora ya sé que no puedo parar,no es una exploración de rutina, ahora lo tengo claro. Necesito acabar, quiero acabar. Quiero recorrer cada trazo tuyo, disfrutarlos uno a uno, introducirme dentro de ti. Conocer tus rincones y escondrijos, tus vueltasdeesquina sorprendentes y pasionales. Te quiero conocer. Conocimiento total, si fuera posible. Pero ya me han dicho que te renuevas en ti misma, que eres única e infinita y me alegro, porque podré volver a explorarte con un café clarucho, dulce y frío, y una infusión helada.

No hay comentarios: