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La historia del mundo está llena de numeros cargados de simbología, de significado. El 0, el 1, el 2, el 3(¿O no os gusta la llegada de los 3 reyes magos?), el 7(cabalístico por antonomasia), el 10, el 13 (¡Qué miedo si es viernes!)o el 100 nos traen a la mente algo más que una sucesión de elementos. Es difícil saber cuando consiguieron esos galones que sólo los grandes números merecen, los anales(a los que se hayan reido al leer esta palabra, que vayan al diccionario) no aportan datos. Sin embargo hace diecisiete días un nuevo número comenzó a ascender al olympo de las cifras. Comenzó a subir con una llegada tardía al punto de encuentro, y se fue llenando de significado con el agua de la lluvia londinense, con horas perdidas de sueño, con visitas al psiquiatra e incursiones en el pueblo mientras dormía. Se fue alimentando por el día de patatas, pasta y comida reciclada y, por la noche, de tostadas con mantequilla y mermelada, porque es un numero goloso. Dicen que a veces comía jamón. Conoció a gente de muchos lugares, cantó, bailó, incluso se travistió, porque para ganarse el ascenso los números tienen que hacer las cosas más variopintas. Aprendió idiomas ¡MEZCLÓ IDIOMAS! Y llegó a colarse en el corazón del que escribe y de sus compañeros. Mostró que merecía la pena cuidar de un número que merecía todo el amor y toda la admiración del mundo. Sintieron que el corazón se les desparramaba sólo con verlo, tan feliz, tan alegre, tan vivo, a pesar de esa cara de sueño que tenía. El corazón se me partía después de cada bronca, y es que era un poco travieso, aunque bueno (ahora se lo que sienten los padres). Hizo mucho más que cualquier número "importante" (al 1 y al 10 les gusta llamarse así) pero no lo hizo por orgullo, ni por alardear, lo hizo espontaneamente, de manera natural porque hace diecisiete días 49 unos, los unos más especiales que jamás conocí, se reunieron y dieron alas a una cifra que quedará grabada en nuestra memoria, en nuestra mente, en nuestro corazón para toda la vida...y yo tuve la suerte de verlo ¡Dios mío, cuánto amor dado y cuánto amor recibido!
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4 comentarios:
Paco esto que has escrito es precioso,¿te acuerdas de la charla viniendo por la noche sobre lo que me gustaba escribir, la radio...? pues me he sentido muy identificada por que todo lo que yo escribo en libro es así!
También decirte que serás el primero al que entreviste,si me lo permites!
Te deseo lo mejor del mundo
un besazo,
Aida
te queremos muchisimo paco!
Simplemente no tengo palabras, es lo más lindo que he leido nunca. Si mal no recuerdo, es la primera vez que leyendo algo me emociono. ¡Qué grandes las manos que teclearon eso! ¡Qué gran mente! Pero sobre todo... ¡Qué gran corazón!
Echo de menos charlar contigo, Paco. Nunca voy a olvidarte.
Un beso muy fuerte: Verónica.
Por cierto, la canción nos viene perfecta! ;) muy bonita también.
V..
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