Así que, encontrándome sin posibilidad de deambular a mis anchas por el mundo cual buhonero al otro lado del Mississippi, me conformo con andurrear por mi habitación y mirar por la ventana de mi cuarto ¡Ay!¡Cuántas personas, cuántas imágenes han pasado a través de sus cristales! Estudiantes, nacionales y extranjeros, médicos y enfermeras (a veces por separado y, muchas veces, revueltos), doctorandos, profesores y profesoras (revueltos y sin revolver), oficinistas, prostitutas, señoritas del mundo del espectáculo (como decía la abuela Piedad "en mi pueblo a esas se les llama cabareteras") y representantes que, probablemente, fueron los primero en encontrar la llave del armario, directoras de programas universitarios americanos con afán nudista, ratones de biblioteca empeñados en que Osram nunca quiebre y vetustos abuelos que mimaban sus plantas como si fueran sus vástagos. Lo cierto es que hoy en día algunos ancianos se ven avocados a volcar su amor sobre sus plantas por dejadez de aquellos que una vez fueron cuidados y mimados por ellos. En ese aspecto la etnia gitana es un autentico ejemplo a seguir.
Durante los últimos dos días no he dejado de ver a un nuevo vecino sentado en frente de su ordenador. Es un chico más o menos joven, gordito, probablemente no muy alto, aunque no lo puedo asegurar, pues nunca lo he visto levantado. Con su pelo rizado, que no disimula una más que incipiente alopecia, sus gafas y su expresión un tanto anodina, es difícil evitar pensar que su vida no va más allá de ese monitor TFT, que se conforma con comunicarse con los suyos por hotmail o messenger, que se baja los libros desde cualquier sitio ftp o similar, en vez de disfrutar del placer de sumergirte en una librería y volverte loco de ver tanto libro y no saber que comprar, que viajará visitando http://www.fotosmundo.com/, y que hará uso y disfrute de su sexualidad con Jena Jameson, Rebecca Linares, Tila Tequila o Diana Dean. Probablemente estaré equivocado pero por si acaso voy a escribir la dirección de mi blog en mi ventana para que la vea y lo visite. Prometo abrir una sección sobre cosas que se pueden hacer más allá esa habitación que él puede abandonar cuando quiera, no como yo, que debo estar postrado en cama siguiendo un régimen de reposo moderado.
1 comentario:
Ir por ahí escribiendo direcciones de blog en las ventanas es uno de los pocos oficios románticos que quedan en el mundo, pese a lo que digan algunos. Puede que aún más si se acompañan de la visión de unos cuernos amarillos y unos ojos grandes y saltones que recuerdan a los tuyos (en ocasiones muy concretas de las que ahora mismo no podemos disfrutar) ;)
Enséñame a ese tío la próxima vez que vuelva, que ya te dije que, a mi parecer, tus vistas son un poco carcelarias.
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